VÓMITOS RECURRENTES

Mi perro está vomitando ¿Qué hago?

Cuando un perro o gato vomita, son varios aspectos los que debemos valorar para considerar si el cuadro es urgente o se trata de un suceso esporádico.

No es lo mismo un vómito puntual por haber ingerido más comida de la habitual o un cambio de alimentación reciente, que vómitos recurrentes sin conducta previa de atracón o cambios en su dieta.

¿En que nos fijamos nosotros como veterinarios?

El aspecto del vómito; no es lo mismo un vómito bilioso que un vómito alimenticio o un vómito con trazas de sangre.

La frecuencia; no es lo mismo un vómito aislado que vómitos constantes.

Desde cuándo está manifestando dicha sintomatología; no es lo mismo un cuadro de evolución de días que un cuadro de evolución de semanas o meses.

El estado general del animal; no es lo mismo observar una buena actitud general que observar decaimiento, apatía, irritabilidad, anorexia, pérdida de peso...

La raza y edad; hay razas predispuestas a padecer patologías crónicas de digestivo. Por otro lado, la edad es importante, debemos tener en cuenta si se trata de un cachorro o un animal mayor.

Si hay presencia de otros síntomas o lesiones, como toses, estornudos, diarreas, pérdida de apetito, dolor reflejo abdominal, cojeras...

Tras proporcionarnos toda la información necesaria, procedemos a una exploración física general del animal y según el resultado podemos orientarnos más hacia unas patologías y descartar otras. También consideramos si es necesario realizar pruebas complementarias como radiografía, ecografía, analítica de sangre.

Entonces, ¿si está animado significa que no es grave?

No, significa que podemos orientar el diagnóstico hacia unas patologías en lugar de hacia otras, pero no excluye que sea algo grave. Por ejemplo, en una infección parasitaria el animal suele mostrarse animado y en alerta, pero no por ello se considera leve. Un diagnóstico tardío podría empeorar el cuadro.

¿Causas de vómitos más frecuentes?

En general, los vómitos pueden darse en múltiples patologías. Desde un proceso infeccioso vírico o parasitario a un proceso infeccioso de origen bacteriano, intolerancias alimentarias, alergias alimentarias, pancreatitis, insuficiencia pancreática exocrina, patologías adrenales como síndrome de Cushing/ síndrome de Addison, hepatopatías, enfermedades inflamatorias a nivel intestinal, entre las más comunes.

Lo más importante en todo caso es un diagnóstico temprano para instaurar un tratamiento lo antes posible, ya que el abordaje variará según el origen de los vómitos.